Twitter y Medios Sociales en 'BBC Mundo'







Cómo está Twitter al cumplir siete años Twitter celebra su séptimo cumpleaños este jueves con 200 millones de usuarios en todo el mundo que envían una media de 400 millones de mensajes cortos a diario.

Sin embargo, algunos consideran que la red del pajarito no es del gusto de todos.

El servicio fue lanzado en 2006 por Jack Dorsey, quien originalmente lo llamó “stat.us” y luego “twittr”.
Según cuenta Dorsey, lo que lo inspiró fue usar en 2000 un servicio de blogging llamado Live Journal. Se le ocurrió que podía crear una versión más “en vivo” de esa página, a tiempo real y actualizable desde cualquier parte.

Así nació Twitter, un servicio que la gente lo usa para gran cantidad de cosas; desde hacer campañas, compartir y discutir noticias, conseguir fondos, proponer matrimonio, saltarse la censura o contactar con famosos como el cantante adolescente Justin Bieber, con 36 millones de seguidores en el momento de escribir esta nota.


En paralelo a las emociones y turbulencias políticas que vive en estos días el país tras la muerte del presidente Hugo Chávez, una catarata de pasiones, ataques y rumores pueblan Twitter en Venezuela, uno de los países del mundo donde más se utiliza esa red social.

El lunes, sin ir más lejos, ministros y gobernadores oficialistas cargaron contra el candidato opositor, Henrique Capriles, en Twitter.

El aspirante a la presidencia por la Mesa de la Unidad Democrática había dicho que el gobierno usó el dolor del pueblo por el fallecimiento de Chávez.

La respuesta no se hizo esperar y en las altas esferas, incluidos el ministro para la Defensa, el canciller, el ministro de Comunicación e Información y algunos gobernadores, usaron Twitter para rechazar las palabras con la etiqueta #Caprilesmiserable.


¿Cómo medir el éxito en las redes sociales? Una pregunta frecuente en los sitios digitales es cómo medir el éxito en las redes sociales.
Muchas empresas -la mayoría presionadas por el mundo comercial- se preguntan qué tanto deben invertir en social media (presupuesto, personal, etcétera) y cómo pueden evaluar si la inversión vale o no la pena.

Los medios de comunicación no son ajenos a esta dinámica. Algunos dedican equipos enteros de gente a crear cuentas en Facebook y Twitter porque la competencia está ahí. Cometen el error de estar por estar, sin plan ni estrategia.

Los que sí cuentan con un plan y objetivos claros pueden dividirse en dos grandes grupos: los que buscan beneficios tangibles (tráfico, aumento de publicidad, menciones) y los que buscan beneficios intangibles (creación de comunidades en línea, contenido añadido, lealtad de usuarios, etcétera).


Los hay muy descarados que ofrecen el paraíso 2.0 en cinco pasos sencillos a cambio de un jugoso cheque.
Otros, tal vez más discretos, prometen toneladas de seguidores, fans y tráfico en un santiamén con fórmulas sacadas de un sombrero de mago.

También los hay elegantes, con buen discurso y dones persuasivos que soban el ego de sus potenciales clientes, pero se desinflan a la menor investigación de sus propios sitios digitales.
Y los advenedizos que piensan que con crear una página de fans en Facebook, un perfil de Twitter, se ganan el derecho al ser llamados gurús en redes sociales.

Pero el problema es mucho más complejo.

“Chamanes” de las redes sociales

A Cecilia Rodríguez, community manager del sitio La Opinión de Panamá, no le tocó perder plata, pero sí llevarse una decepción con un “chamán” que dictó hace pocos meses una conferencia sobre redes móviles y sociales.


La cruzada de Twitter contra los seguidores fantasma De los más de 20 millones de personas que supuestamente leen los mensajes del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en Twitter, el 70% son usuarios falsos o inactivos, según un conteo especializado. Lady Gaga, Hugo Chávez e incluso usted, si es que tiene cuenta en Twitter, tienen una buena cantidad de seguidores que no leen sus tuits.

Ese número que aparece en el perfil de cada tuitero y corresponde a la cantidad de personas que pueden leer los tuits de un usuario puede estar equivocado.

En una charla esta semana, uno de los fundadores de Twitter y actual miembro de la junta directiva, Evan Williams, dejó claro su disgusto sobre la cifra al asegurar que la red social ha pensado en cambiarla.

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La presencia de los yihadistas –partidarios de la guerra santa de los musulmanes- en Twitter es limitada, pero está aumentando y se está volviendo cada vez más sofisticada.

Eso es lo que encontré después de pasar más de dos meses y medio investigando sus tweets.

El sitio de microblogs, con más de 100 millones de usuarios, permite crear una lista con los usuarios a los que sigues.

Así puedes observar el flujo de tweets que publican.

Yo creé una lista con más de 35 cuentas cuyos autores están explícitamente afiliados a movimientos yihadistas.

Algunos de esos tuiteros tienen miles de seguidores.


Una de las primeras cosas que llamaron la atención a este corresponsal recién llegado a Venezuela es que la información política no se cuece en pasillos de la Asamblea, Cancillería o Miraflores.

En Venezuela, da la impresión que no debe ser demasiado arriesgado afirmar que la red social Twitter es la auténtica arena en la que se dirime la política.

Esto por lo muchísimo que tanto oficialismo y oposición acuden a los 140 caracteres para expresar opiniones o hacer anuncios.

Y además porque cuando políticos de uno y otro lado son citados en los medios, generalmente los periodistas lo suelen hacer aludiendo a sus cuentas de Twitter.


Cuando un psiquiatra al que se le había pedido que acudiera a la casa de una paciente de 12 años -que se encontraba muy angustiada- llegó, se encontró con la habitación de la niña cerrada.

La pequeña se negó a salir. Su argumento era que no creía en los doctores y que él no era la excepción.
El médico le pidió que, por medio de su teléfono inteligente, lo buscara en el sitio de internet iWantGreatCare (Quiero un Gran Cuidado).

El sitio fue creado para permitirles a los pacientes dar su opinión sobre los doctores y calificar su atención.

En ese sitio web se podían leer los comentarios que los pacientes adolescentes del psiquiatra habían publicado sobre él.


Un galán de hace medio siglo que desembarcara en las redes sociales y empezara su tuit con un “Distinguido amigo” y lo acabara con la clásica coletilla de las cartas “se despide muy afectuosamente de usted” habría consumido ya 58 caracteres, casi el 40% de los 140 que permite la red Twitter para sus mensajes. ¿Significa eso que los modales de respeto y urbanidad ya no son posibles? En todo caso, distintos, porque ya empiezan a aparecer manuales de urbanidad electrónica aplicables a distintas redes sociales, también a Twitter.

Es cierto que Twitter sólo tiene seis años de vida, pero sus 140 millones de usuarios (8,5 millones en la versión española) y sus 340 millones de tuits diarios permiten establecer un determinado tipo de comportamientos y a partir de aquí elaborar ciertas reglas de netiqueta, aquí llamadas tuiteretiquetas.


Si usted tiene un pequeño negocio, un buen día podría encontrarse con una inesperada avalancha de consumidores.

Pero no se extrañe. Lo más probable es que su bar, librería o frutería haya sido objeto de lo que en Estados Unidos denominan “cash mob” (literalmente, una multitud con dinero en efectivo).

Se trata de uno de los últimos fenómenos en las redes sociales y sus promotores tienen por fin ayudar al comercio tradicional.

También recomiendan, para evitar malentendidos y altercados, avisar con antelación al dueño del negocio y conseguir su consentimiento.

Uno de los primeros beneficiados, a mediados de noviembre, fue David Ferrante, un librero de Cleveland (noreste de EE.UU.).


La BBC ha presentado la nueva estrategia en medios sociales para sus emisoras regionales de radio, televisión y sitios web.

El documento English Regions’ social media strategy for 2012 (PDF) recoge 10 objetivos a alcanzar durante este año y una serie de pautas muy prácticas para orientar la gestión de las cuentas corporativas.


Imagínense una ciudad de 14 millones de habitantes. Una tarde cualquiera ocho millones de ellos se ven obligados a regresar súbitamente a casa porque ha ocurrido un terremoto, más fuerte que los habituales.

Cuando intentan hacer las primeras llamadas telefónicas, notan que el celular y los mensajes de texto no funcionan. En las casas y oficinas la electricidad se corta. Entonces comienzan a percibir, con compostura, la gravedad de la situación. Sólo funciona una cosa, que por suerte casi todos los japoneses tienen en sus celulares: Internet.