Desde la semana pasada, las imágenes y el vídeo incrustados en Twitter se ven automáticamente en las actualizaciones, en lugar de tener que seleccionarlos para ampliarlos y verlos. Además, los botones de “retuitear”, “responder” y “marcar como favorito” para los tuits también han salido a la superficie, lo que reduce a la mitad la cantidad de clics necesarios para interactuar con un tuit. Se trata de uno de los mayores rediseños en los siete años de historia de la compañia y, sin embargo, lo más probable es que no los hayas notado.

No se trata de que los cambios sean insignificantes, en realidad son una muestra de lo que está por venir. Son el ejemplo de cómo Twitter intenta equilibrar el atractivo de su sencillez y las exigencias de sus usuarios, con la necesidad de ganar dinero.

Según se acerca su salida a bolsa, la presencia de imágenes y vídeos en Twitter podría atraer a las personas que ahora mismo usan Instagram, Snapchat, u otros servicios para compartir fotos. Lo que está claro es que su presencia hace que Twitter sea más atractivo para los anunciantes. Antes, los usuarios tenían que cliquear en el tuit de promoción para ver una imagen; ahora no la puedes evitar. (Tras la actualización, circularon chistes diciendo que Twitter acababa de lanzar banners de publicidad). Los nuevos botones sociales, que ahora ocupan un lugar más destacado, también animarán a una mayor interacción, facilitando la participación de los numerosos “mirones” que hay en Twitter, y bajarán el umbral para que los tuits acaben siendo virales.

Twitter lleva tiempo insinuando que pronto llegará un rediseño mas radical. Está a punto de convertirse en una empresa que cotiza en bolsa y necesita aumentar su número de usuarios. Podría lograrlo reduciendo la cantidad de personas que se apuntan a Twitter, no saben qué hacer con él y nunca vuelven. El mes pasado una encuesta de Reuters/Ipsos reveló que el 36% de las personas que se apuntan a Twitter afirman no usarlo y, entre otras razones, citan una falta de amigos en la red social y confusión sobre cómo usarlo y para qué sirve. En comparación, sólo el 7% de los miembros de Facebook afirman no usar el sitio después de apuntarse. Puede que el tan rumoreado stream de televisión , una nueva columna separada para quienes hablan sobre programas de televisión, para que las cadenas promocionen los programas y para que las empresas coloquen anuncios en ambas pantallas, sirva para este propósito sin interrumpir el flujo principal. Y quizá Twitter podría seguir con sus intentos por recomendar contenidos, lo que continuaría la misión de la ignorada etiqueta “Descubre” de una forma distinta. De hecho, hay afirmaciones de que este flujo personalizado de noticias de última hora y tuits, desaparecerá.

Pero el abandono sufrido por la columna de Descubre pone de relieve un importante reto al que se enfrenta Twitter. Sus usuarios no están demasiado dispuestos a dejarse guiar, y tienen el lugar perfecto para hacer saber de su desacuerdo si no les gustan los cambios. Incluso cuando se añadieron líneas azules para clasificar las conversaciones de Twitter en grupos, surgieron protestas, aunque parece que ya han desaparecido. Además, a Twitter lo impulsan desproporcionadamente una pequeña cantidad de usuarios potentes, algunos de los cuales tienen varios millones de seguidores.

Los leves rediseños demuestran que Twitter es consciente de esto. El reto será seguir teniéndolo en cuenta a la hora de salir a bolsa, con la inevitable presión por ganar dinero que conlleva cotizar.

Al contrario que Twitter, Facebook ha sometido a su interfaz de usuario a importantes lavados de cara varias veces, cada una de ellas acompañada por gritos de indignación y peticiones (en Facebook) para volver al diseño anterior. Twitter tiene un aspecto extremadamente parecido al que tenía cuando se lanzó en 2006. Gran parte de los rediseños de Twitter se han limitado a adaptar su interfaz y sus funciones para acomodarse mejor a cosas que sus usuarios ya estaban haciendo, más que imponer nuevas características. Algunas de las características más famosas de Twitter, como el hashtag y el retuit, los crearon los propios usuarios antes de que Twitter los incorporara a la arquitectura del sitio.

“Facebook tiende a construir lo que él quiere para sus usuarios en vez de escucharles y adaptarse a sus necesidades”, afirma el analista que cubre Twitter para Gartner, Brian Blau. “No es que uno sea mejor que el otro”, explica. Esta diferencia la atribuye, en parte, a los distintos objetivos de cada sitio: “Facebook tiene ambiciones mucho más generales de conectar el mundo, por lo que hay que pensar en distintas formas de conectar a la gente, el muro, la biografía, las noticias. Puedes cambiar la interfaz de usuario y quizá a la gente no le guste, pero les gusta estar en Facebook, así que la toleran y ahora ya no se acuerdan”. Merece la pena señalar que Facebook está más instaurado en la vida social real de sus usuarios, así que es más difícil darse de baja o ignorar.

Twitter, explica, se ha mantenido muy centrado en un único pilar: la comunicación breve en tiempo real. Ha mantenido su objetivo a pesar de que la limitación original de Twitter, el límite de los 140-caracteres, venía impuesto por el sitio de SMS que se usó en un principio y ya no se aplica.

“La belleza de Twitter está en su sencillez y su creatividad debido al límite de los 140 caracteres”, afirma el fundador del Laboratorio de Investigación de los Efectos de los Medios en la Universidad Penn State (EEUU), S. Shyam Sundar. Cuando tu forma es tu función, afirma Sundar, eso impone ciertas limitaciones a la hora de rediseñarse. Puedes añadir vídeos e imágenes y enlaces acortados a tuits, pero si tocas el formato de los mensajes cortos presentados en un flujo cronológico inverso, Twitter dejará de ser Twitter.

Por ahora, cuando Twitter ha hecho variaciones en su diseño, ha tendido a dar mayor libertad a los usuarios respecto a cómo usan el sitio más que a dirigirlos (como podría hacer Facebook). Cuando se apuntaron los primeros usuarios a Twitter, el sitio les planteaba la pregunta: “¿Qué estás haciendo?”. Cuando pasó de ser una plataforma de microblogs de la que se burlaban por su carácter prosaico, a ser un sitio en el que la gente subía noticias y eventos, esa pregunta se sustituyó por una más abierta: “¿Qué está pasando?” En la actualidad se limita a “Escribe un nuevo tuit”.

Cuando la gente pasó a usar Twitter como una forma de compartir y descubrir hipervínculos de contenido interesante, además de una plataforma para bloguear, Twitter los acomodó, y desarrolló su propio servicio de acortado de URL. Después de que las imágenes se convirtieran en una de las principales características de Twitter -el tuit con la foto del avión que aterrizó en el río Hudson fue un punto de inflexión- la empresa decidió albergar sus propias fotos. Incluso la lista de “trending topics” en el margen, una importante novedad introducida en 2009, simplemente colocó en un lugar más visible información sobre lo que ya estaba pasando en Twitter.

Por ahora la compañía ha sido sorprendentemente fiel a su interfaz original, mantiene un enfoque relajado respecto a cómo quieren usarla sus 230 millones de usuarios. Pero pronto habrá otro grupo de gente con poder, los inversores, que también querrán que se les oiga.

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