Notas etiquetadas con ‘Adiccion a Twitter’





Cómo detectar los signos de adicción a las redes sociales Hace unos meses, se conocían los datos de un estudio realizado por Hui-Tzu Grace Chou y Nicholas Edge, de la Universidad de Utah, en el cual se sostenía que las personas que pasan más tiempo en Facebook tienen tendencias a ser más tristes o infelices.

Según esta investigación, el uso de este tipo de canales cambia la percepción que de la vida, de los amigos y familiares.

En una encuesta realizado a estudiantes, se les preguntó cuántos estaban de acuerdo o en desacuerdo con algunas afirmaciones al estilo “la vida es justa” o “muchos de mis amigos tienen una vida mejor que yo”.

A pesar de que estos datos no fueron especialmente decisivos, los investigadores sí percibieron que surgía un patrón muy interesante. Y es que cuanto más tiempo pasaban las personas en Facebook, más creían que los demás tenían una mejor vida.


Especialistas señalan que existen algunos puntos que que determinan si la gente presenta este trastorno.

El crecimiento que han tenido en los últimos años las redes sociales y el impulso que les han dado los famosos smartphones y dispositivos móviles ha generado que las personas cada vez busquen estar más atentas de lo que en ellas sucede.

Sin embargo, cuando se rompe la barrera entre el observar lo que sucede en las redes sociales y convertirse en adicto a ellas, se presenta un severo problema, ya que algunas personas tienden a tomarse demasiado enserio lo que en ellas sucede.

Según explica el diario El País, si bien no existen hoy en día verdaderos parámetros para medir que problemáticas que podría generar una adicción a las redes sociales, sí existen algunas preguntas que toda persona debería hacerse para determinar si sufre por lo que sucede en las en estos sitios.


Los medios sociales son una adicción que afecta a miles de millones de personas en todo el planeta, es como un tipo de enfermedad que se puede presentar y manifestar en diferentes maneras. Si usted se identifica como un “Gurú” o “Ninja” de medios sociales tal véz es momento de preocuparse pues es posible que a causa de esto su productividad se disminuya.

De acuerdo al sitio especializado Mashable, hay diferentes tipos de adicciones a los medios sociales. Para saber a qué grupo pertenece responda, entre otras, a las siguientes preguntas:

¿Reviso mi teléfono cada dos minutos para saber a cuántas personas les gustan mis fotos en Instagram? ¿Mis Tweets no tienen vocales para que puedan encajar en los 140 caracteres de Twitter? ¿Me da ansiedad si no tengo acceso a Facebook? ¿Constantemente registro mi ubicación y la comparto con mi amigos en Facebook?

A continuación los diferentes tipos de adictos a las redes sociales, y usted ¿a qué grupo o grupos pertenece pertenece?

El aficionado a las alertas

El hábito de programar su teléfono para recibir alertas cada vez que algo pasa en cualquiera de las redes sociales, es el sintoma a una addición.

Si su teléfono suena, timbra, pita, o hace cualquier sonido, cuando alguien comparte algo, hace un retweet o comentario es un mal hábito que puede dañar su habilidad de concentrarse en lo que está haciendo.

El gurú social

Si su tarjeta de presentación dice “gurú de Facebook,” eso ya lo dice todo.

Recuerde que hoy en día todo el mundo es un gurú de redes sociales, hasta los niños, por eso no es necesario presumirlo y también resaltar otras habilidades.

El “liker”

Si usted utiliza el botón de “Me Gusta” en lugar de hacer comentarios o tener otro tipo de participación en las redes sociales usted no se salva de esta lista. Algunas personas por timidéz o miedo a lo que los demás puedan decir prefieren pegarse a este botón, recuerde que todo lo que es en exceso es malo.

El inspector

Si revisa cada dos minutos su teléfono sin importar en dónde se encuentre ni qué esté haciendo, éste es el sintoma para aquellos que pertenecen a este grupo.

Sus amigos ya no soportan sentarse con usted a comer o a nada porque usted no suelta su teléfono ni un minuto y por esto tal véz se está perdiendo de pasar un buen momento acompañado y quizás termine quedándose solo.

El check-in (registro)

Si se toma el tiempo para hacer check-in en todos los lugares en donde se encuentra y comparte su ubicación constantemente, usted definitivamente pertenece a este grupo. Con toda la energía que gasta haciendo un check in pierde la capacidad mental de hacer cosas más productivas que le pueden ayudar avanzar en la vida.

El anti vocales

Si usted trata de cortarle las letras o las vocales a las palabras para que éstas tengan lugar en los 140 caracteres en Twitter usted pertenece a este grupo. Este es considerado como un mal hábito por la mala gramática y ortogafía que se pueden volver una mala costumbre.

El bloguero

Este es el perfil para aquellos que se caracterízan por relacionar todo con su blog y literalmente responder a todo con: “deberías leer mi blog.” Recuerde, su blog no siempre tiene la razón.

El creador de verbos

Si usted es de los que usa frases como “voy a Twitear”, éste es el mayor sintoma para los de este grupo. Mejor me voy a instagramear…¡No!

El dependiente

Y por último, si usted es de los que se desespera si su red social tiene problemas técnicos…esto puede tener un impacto bastante negativo para su carrera professional. Si usted sufre de esta ansiedad definitivamente tiene una adicción que debe ser atendida lo antes posible.

Es importante sacarle el mejor provecho a las redes sociales sin depender tanto de ellas, pues seguramente nos estamos perdiendo de valiosos momentos de la vida.


Diez tipos de adictos a redes sociales, ¿Cuál eres tú? Algunos no pueden vivir sin tuitear, otros sin revisar si tienen nuevos seguidores y hay quienes matan porque sus posteos reciban un “Me gusta”. ¿Qué tipo de adicto eres?

1. El que le gusta todo

Para ahorrar tiempo, en vez de escribir algo en los posteos que le interesan, se limita a hacer click en “Me gusta”. Como consecuencia, sus amigos se ofenden porque cuando cuentan alguna noticia triste a través de Facebook reciben un “Me gusta” en lugar de un consuelo.

2. El chequeador compulsivo

Revisa su teléfono cada dos minutos en busca de nuevos tweets o fotos en Instagram, sin que le importe qué está haciendo o con quién se encuentra. Ya nadie soporta cenar con él porque no presta atención y es habitualmente multado por chequear el teléfono mientras conduce.


Mientras que en Brasil casi una cuarta parte de los usuarios de redes sociales las utilizan para establecer relaciones profesionales, en México apenas 1% tiene como objetivo incrementar el contacto con personas para entablar comunicación en torno a sus intereses competitivos. Las causas: inmadurez e inseguridad.

El fenómeno es relevante porque en lugar de reforzar las relaciones sociales, la búsqueda de información, la actualización de un perfil, el entretenimiento o simplemente pasar el tiempo compartiendo su día a día, cierra cada vez más las puertas a la interacción en beneficio de sus actividades profesionales, y es aquí donde la publicidad tiene una gran ventana de oportunidad, asegura Raymundo Calderón, jefe del Departamento de Psicología de la Universidad del Valle de México (UVM).

Hay quienes tienen la suficiente madurez para manejar las redes sociales, sin embargo, en general observamos -en un estudio-, que hay una tendencia a la inseguridad personal que se refleja en el manejo de redes sociales cuando insistentemente se buscan soluciones a problemas personales, señaló el experto tras presentar la investigación “¿Adicto a las redes sociales?”.


¿Sería posible vivir sin Twitter o Facebook? Las redes sociales se han convertido para los usuarios en herramientas indispensables para las actividades diarias, al tal grado que resultan ser tan adictivas como cualquier sustancia.

El director del Centro de Evaluación e Investigación Psicológica, Francisco José Gutiérrez Rodríguez , detalla que la adicción a las redes sociales se puede entender como una serie de pautas de comportamiento, donde para la persona se vuelve imprescindible el uso de diferentes medios tecnológicos que las incluyen.

Y es que la comunicación entre personas de nuestro círculo social es favorecida, por ejemplo, a través de Facebook ya que podemos enterarnos de manera inmediata dónde están nuestros amigos, qué están haciendo (o qué no están haciendo) y así mismo es posible “averiguar” cómo es la vida de cualquier otro usuario.


Animarse al off: ¿Cómo es 30 días sin redes sociales? Un fan de las redes sociales se animó a la desconexión y cuenta su experiencia.

En simetría con aquellas personas que atraviesan un proceso de recuperación alejándose de una adicción, Steven Corona, uno de los creadores de Twitpic (un servicio que permite compartir imágenes y videos en Twitter) prometió mantenerse lejos de las redes sociales durante treinta días. Cierto, la analogía de casos puede ser desproporcionada aunque resulta útil para graficar el desafío que se impuso a sí mismo este verdadero fan de las social media.

En su blog personal (stevecorona.com), el joven emprendedor había anunciado la puesta en marcha del particular experimento. Algunas de las frases que dijo en tal contexto: ”No es un secreto que yo amo las redes sociales”; ”Twitter y Facebook han cambiado el modo en que interactúo con el mundo”; ”no hay duda que le debo mucho a las social media, pero ellas están consumiendo mi vida”. Entonces presentó su plan: Poner off a su participación en Twitter, Facebook, Reddit y servicios de RSS; desinstalar las apps sociales de todos sus equipos; configurar cada uno de los sitios para que no envíen alertas al correo electrónico. Así, durante treinta días. ¿Para qué? ”Con menos información para consumir, me enfocaré en producir contenido de valor en mi blog y en mi vida”, afirmó.

15 de mayo al 15 de junio. Un mes completo. Steven publicó una nueva entrada en su blog dando cuenta de las conclusiones a las que arribó durante los treinta días de desconexión social. El sujeto en cuestión afirma haber experimentado una liberación y, asimismo, un sentimiento de creatividad. Escribió más artículos en su web y comenzó a escribir un libro sobre aplicaciones PHP. ”Podía trabajar más y mejor… Con la mente libre para explorar, comencé a crear cosas, a emprender movimientos”, sostuvo Corona.

Además contó que pudo dedicarse a la meditación y a la actividad física y que, por caso, pudo desayunar más tranquilamente (¡cuenta que tomó mate y con bombilla!). Luego da cuenta de una conclusión con cierto tinte paradojal: Alejarse de las redes sociales llevó a una mejor relación con su entorno social, fortaleciendo sus amistades. Incluso conocer nuevas personas fue una experiencia distinta, afirmó. Sobre este punto, habló del ”atractivo misterio de no conocer todos los detalles de alguien al momento que lo conoces, información que Facebook provee de antemano”.

Han pasado los treinta días lejos de las redes sociales. ¿Y ahora qué? Corona confiesa que ha regresado a las redes sociales, pero de un modo diferente. Se trata, siguiendo sus palabras, de una ”dieta de información”. Tomar las porciones justas, no de más y tampoco ninguna.


Ansiedad 2.0: el mal del siglo XXI El desarrollo de la tecnología y la explosión de las redes sociales cambiaron la forma en que las personas se relacionan. Sin embargo, el estar constantemente conectados no siempre es algo positivo, ya que puede suscitar angustia y agotamiento

La imagen es conocida: vamos por la calle, quizás cargados con bolsas, carteras o abrigos, y de pronto sentimos una vibración del bolsillo o del interior del bolso. ¿Un llamado, un mail o un texto? ¿Quizás una notificación de Facebook …alguien habrá comentado la foto que posteamos hace unos minutos?

Frenamos. Rápidamente, nos pasamos las cosas de una mano a la otra de forma casi acrobática para tener un par de dedos libres con que alcanzar el celular. Tanteamos hasta sentir el cuerpo del aparato en la mano. Lo sacamos y miramos la pantalla. Está apagada: no hay SMS o mail que nos reclame.

Según un estudio reciente realizado en los Estados Unidos, un 87% de los encuestados afirmó haber sentido al menos una vez por semana las denominadas “vibraciones fantasma” (esas vibraciones que creemos sentir, pero que no existen) que provenían de sus celulares; 13% dijo sentirlas a diario.

Algunos expertos señalan que esta errada sensación puede deberse a un fenómeno eléctrico. Sin embargo, otra explicación viene del ámbito psiquiátrico: la nomofobia, o miedo estar sin celular, puede ser la responsable de esta situación.


Desintoxicarse de la vida digital Sin mediar una excusa más, ellos se desconectaron de internet. Saturación. Aburrición. Sensación de vacío existencial. Simplemente, vacaciones o un viaje. Las razones pueden ser tan extensas como pertinentes. Lo que experimentaron en esa fase cambió sus vidas, las reorganizó.

Uno de ellos es Steve Corona , el director de tecnología de Twitpic, un servicio de intercambio de fotos para Twitter, quien decidió parar su actividad online durante un mes.

Era usual que trinara 50 veces al día, incluso sobre “asuntos sin importancia”. Todos sus amigos estaban en Facebook y Twitter. “Cuando salíamos juntos, revisaban los estados en sus teléfonos en vez de conversar. Pensé: esto es estúpido”, cuenta, vía email.


Cada vez hay más adictos a las redes sociales Lo que al principio parecía ser un facilitador del trabajo se está convirtiendo en un arma de doble filo. Según publica la revista Forbes, cada vez son más los networkers que experimentan hábitos compulsivos como consecuencia de estar conectados todo el tiempo.

“Al principio la gente quiere promover sus carreras, pero esto luego se convierte en algo obsesivo”, indicó David Sack, psiquiatra especialista en adicción del centro de tratamiento Promises, en California. Afirmó que muchas personas buscan, en realidad, que sus contactos los validen o reconozcan para sentirse mejor consigo mismos.

Las redes sociales y la tecnología exacerbaron la búsqueda de más y más conexiones pese a que ello no siempre implica la creación de una red de trabajo de calidad; indica el reporte el porta noticioss Infobae. “Obtener más de 150 relaciones las puede hacer impersonales y débiles”, indicó la profesora de la Escuela de Negocios de Columbia Rita McGrath.


Los investigadores de la prestigiosa universidad de Estados Unidos realizaron una serie de experimentos que medían las reacciones de la gente cuando habla de sí para explicar por qué a los usuarios les gustaba usar las plataformas sociales.

Según descubrieron, las actualizaciones sobre uno mismo en Facebook, Twitter, Foursquare y otras redes generan una satisfacción en el cerebro similar a la que se siente al ingerir un alimento o tener sexo. “Son como dulces cerebrales”, afirman.

Esto ayuda a entender, agregan, el motivo por el que el 80 por ciento de los contenidos compartidos en Internet son autorreferenciales y están relacionados con las propias experiencias o sensaciones.


Adictos a las redes sociales, una enfermedad global. Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco, le puso números al problema: un adulto abusa de Internet cuando está conectado más de 3 horas al día; en los adolescentes el límite es 2 horas.

Si además existe privación del sueño (dormir menos de 5 horas) y se prefiere navegar a tener otro tipo de relaciones sociales, una persona tiene riesgo de adicción.

En redes sociales virtuales como Facebook, se puede entrar en contacto con muchas personas a las que no se conoce en la realidad y a las que no se tiene acceso; “este hecho atrae a quienes apenas tienen una red social formada, que tienden a sobreexponerse para ser más conocidos: mandan fotos, chatean y cuelgan fotografías incluso de su intimidad”.